¿Qué proponen los funcionarios de la región para que la reapertura de las escuelas sea segura?
Articulación intersectorial, nuevas prácticas docentes y un protocolo modelo fueron algunas de las ideas apuntadas por representantes de 14 países de América Latina.
Captura de pantalla del Taller Virtual Regional

Más de 60 funcionarios de la educación de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela se reunieron para discutir las dificultades que enfrentaron durante el año 2020 y para diseñar propuestas en torno a cinco ejes esenciales para la reapertura segura de las escuelas: seguridad e infraestructura, recursos humanos, acceso a TIC y conectividad, sistemas de información, y financiamiento educativo.

El debate se dio en el marco del Taller Virtual Regional: “La reapertura de las escuelas en América Latina. Los desafíos que dejó el 2020”, organizado por el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la UNESCO, Oficina para América Latina, y la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago). El encuentro contó con la participación de los expertos Ruth Custode (UNICEF LACRO), Alejandro Vera (OREALC UNESCO Santiago), Alejandro Morduchowicz (BID) y Henry Armas y Natalia Fernández Laya (IIPE UNESCO).
 

 

  Escuelas seguras: infraestructura, acceso al agua y saneamiento

Para los funcionarios de la región, uno de los principales desafíos para un retorno seguro a las clases presenciales es la falta de espacios adecuados —en términos de dimensión, ventilación y sanitización— en las instituciones educativas. Al considerar el cierre prolongado de las escuelas y el paulatino proceso de reapertura hacia una nueva realidad de enseñanza híbrida, se señaló la urgencia de mejorar la conectividad para docentes y estudiantes en diferentes contextos.

 

“Cuando los gobiernos deciden mantener las aulas cerradas, deben ampliar las oportunidades de aprendizaje remoto para todos los niños y niñas”, afirmó Ruth Custode.

Asimismo, los participantes del taller recordaron que la pandemia ha tenido un impacto muy desigual dentro de cada sociedad y que los gobiernos han encontrado dificultades a la hora de identificar y monitorear los grupos vulnerables que deberían ser beneficiados con programas de protección.

Para reabrir las escuelas de la región con seguridad, los talleristas propusieron, entre otras recomendaciones, la elaboración de un protocolo modelo que pueda ser adaptado a cada país y cada contexto. 

 

  Recursos humanos: directores y docentes

Pareciera haber un consenso regional en torno al rol positivo de la conformación de equipos de trabajo por parte del personal de las instituciones educativas. Se destacó que esta fue una de las medidas que más ayudaron a enfrentar los desafíos de 2020, especialmente en materia de contención emocional.

“Desde lo concretamente operativo, saber que un equipo docente puede hacerse cargo en conjunto de un grupo de estudiantes tranquiliza y permite crear mejores recursos pedagógicos y didácticos”, comentaron los talleristas. Ahora, proponen el aumento, consolidación y fortalecimiento de estos grupos de trabajo, además de la profundización del diálogo con todos los actores de la comunidad educativa.

 

 Educación remota: acceso a TIC y conectividad

Para los participantes del taller, el nuevo contexto requiere que los gobiernos tomen decisiones firmes en relación a la ampliación del acceso a la conectividad y a dispositivos que permitan la enseñanza híbrida o remota. Este es un tema que no se ha podido resolver, a pesar de los numerosos esfuerzos de los gobiernos de la región, y que refleja la situación general en que viven los estudiantes y docentes en América Latina. “La brecha digital es una expresión más de la brecha social y económica”, afirmaron los funcionarios.

Ellos recordaron el importante rol que han tenido en este proceso de crisis los agentes locales de la sociedad civil y las alianzas público-privadas para articularse y lograr que estudiantes y docentes tengan acceso y conectividad.

Los funcionarios también destacaron la importancia de lograr un uso de las tecnologías de la información y comunicación con sentido pedagógico y no meramente artefactual. Al mismo tiempo, destacaron que es necesaria una mirada particular sobre la formación y las prácticas docentes en este nuevo escenario, donde las tecnologías pasaron de la periferia al centro de la vida escolar.

 

 Sistemas de información educativa

Durante el periodo de crisis, los países de la región han suspendido muchas de las evaluaciones educativas previstas, y esto genera dificultades para analizar el periodo a partir de información de calidad. Los funcionarios destacaron, en especial, la importancia de contar con resultados de evaluaciones sobre la percepción de los estudiantes sobre este proceso de paso a la virtualidad. De forma más general, señalaron la necesidad de desarrollar sistemas de información que permitan visualizar las trayectorias educativas de los estudiantes.

 

 Financiamiento educativo

Durante el año 2020, uno de los desafíos enfrentados por los sistemas educativos de la región fue cierta rigidez administrativa y burocrática de los organismos de gobierno a la hora de direccionar recursos a tiempo en el contexto de crisis. También se encontraron dificultades para conseguir recursos financieros específicos para solucionar temas antes periféricos como la conectividad.

Estos y casi todos los desafíos que ha dejado esta experiencia compartida están íntimamente ligados a la necesidad de contar con un planeamiento educativo con sensibilidad a los diferentes tipos de crisis que afectan la región e impactan en sus sistemas educativos. Ya sean epidemias y pandemias, crisis de financiamiento, conflictos armados, crisis migratorias u otras.

“El contenido y la planificación educativa sensible a las crisis salva vidas y además es costo-efectiva”, dijo Henry Armas durante el encuentro. Según el especialista, esta modalidad de planeamiento “juega un rol imprescindible en la provisión de protección física, psicosocial y cognitiva para todas las personas, y promueve la cohesión social al transmitir los valores que tienen que ver con el fortalecimiento de las capacidades para vivir en conjunto, tales como el ejercicio de la ciudadanía, el respeto por otras personas y la tolerancia”. 

Alejandro Morduchowicz señaló asimismo que la crisis educativa que enfrenta la región hoy obliga a repensar ese planeamiento. “Ya no se trata ‘solo’ de estimar matrícula, calcular costos, conocer el difícil contexto socio-económico, proyectar docentes o definir dónde construir una escuela”, dijo.
 

 

“Ahora se trata de pararnos sobre los hombros de todo ese inmenso trabajo, que deberá continuar, para ver más lejos y pensar cómo actuar. El desafío, hoy, es estrechar el vínculo entre el planeamiento y el diseño de las políticas”, señaló Alejandro Morduchowicz.

En el largo plazo, un planeamiento educativo con sensibilidad a las crisis pensado a partir de las lecciones aprendidas durante estos últimos dos años sería capaz de fortalecer la resiliencia de los sistemas educativos y contribuir a la seguridad y la cohesión social de sus comunidades y de sus instituciones educativas.

Los funcionarios que asistieron al taller y otros 174 que fueron protagonistas del debate ahora siguen la conversación dentro de la Red de Especialistas en Política Educativa de América Latina del IIPE UNESCO. La RED es un espacio de encuentro virtual en el que se reúnen profesionales involucrados en el diseño, la implementación y el análisis de políticas educativas. Las personas interesadas en postular para formar parte de esta comunidad de práctica pueden hacerlo en el sitio de la RED.

 

  Acceda a los videos del Taller Virtual Regional

Para ver las grabaciones del encuentro, disponibles en español y portugués, visite el enlace: bit.ly/3ejrxZi

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