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Tecnologías digitales en el planeamiento educativo: ¿cómo pueden ayudar a la creación de sistemas educativos más inclusivos y de calidad?
El Informe GEM 2023 sobre tecnología y educación analiza el papel crucial de las tecnologías digitales en la construcción de sistemas educativos mejorados, su potencial y los retos a considerar.
La tecnología digital está en todas partes

© Informe GEM de la UNESCO

Las tecnologías digitales tienen el potencial para ayudar a construir un futuro más equitativo y sustentable. El Informe GEM 2023 sobre tecnología y educación, presentado el 26 de julio de 2023 en Montevideo (Uruguay) plantea que, cuando se utilizan de forma responsable, las tecnologías digitales pueden ayudar a liberar el poder transformador de la educación.

Sin embargo, este recorrido ha tenido muchas idas y vueltas. A lo largo de los años, la tecnología se ha considerado una amenaza, una distracción pedagógica, pero también una panacea capaz de resolver un sinfín de retos educativos. En la actualidad, la comunidad educativa mundial adopta una visión global más matizada y equilibrada: la tecnología digital abre innumerables oportunidades para nuevos modelos de aprendizaje, pero también serios retos que deben abordarse para promover una mayor inclusión y equidad.

La presencia de la tecnología en la educación actual es ineludible. En un contexto pospandémico, se comprendió que es más probable que los alumnos aprendan con tecnología que sin ella, especialmente en contextos vulnerables y de emergencia. Además, las tecnologías digitales están influyendo en cómo se diseñan los sistemas educativos y redibujando los parámetros de funcionamiento de las administraciones educativas.

"Cuando se implementa a nivel macro, la tecnología tiene la capacidad de producir impactos significativos en los sistemas educativos, ofreciendo herramientas y soluciones que agilizan los procesos y mejoran la eficiencia de las instituciones"

Martín Benavides, Director del IIPE UNESCO a nivel global


3 formas en que la tecnología puede mejorar el planeamiento

En el IIPE UNESCO venimos trabajando con los países para incluir la tecnología en el planeamiento y gestión de la educación. A través de nuestro trabajo con los ministerios de educación y sus socios, estamos viendo un impacto positivo en lo que respecta a la mejora de los procesos de recopilación de datos y de transparencia.

1. La tecnología puede mejorar la eficiencia en el planeamiento y gestión de los sistemas educativos, incluido un uso más equitativo de los recursos. 

En países de todo el mundo, los equipos técnicos del IIPE están atestiguando cómo la tecnología puede impulsar lo que se conoce como Sistemas de Información y Gestión Educativa (SIGED o EMIS, por sus siglas en inglés), la fuente más importante de datos educativos. Esta tecnología logra contribuir en amplias partes del proceso de la gestión educativa: desde la recopilación, integración, procesamiento y mantenimiento, hasta la difusión de datos e información para mejorar la toma de decisiones, el análisis y la formulación de políticas. Los SIGED también son clave para monitorear el progreso hacia las metas y objetivos educacionales, tanto a nivel nacional como internacional.

Las tecnologías digitales, además, son útiles para crear proyecciones y modelos para gestionar la asignación de recursos humanos y materiales, puede ayudar a los planificadores a encontrar carencias en el acceso a los recursos (por ejemplo, carencias de docentes en contextos rurales) y a subsanarlas eficazmente, y puede ayudar en la gestión del tiempo. Herramientas como los calendarios escolares específicos para cada contexto, que tienen en cuenta variables medioambientales y sociales (por ejemplo, las estaciones lluviosas y las épocas de cosecha), ayudan a promover la equidad.

2. La tecnología puede aumentar la transparencia en el funcionamiento de la educación.

A través de proporcionar acceso abierto a información relevante sobre el funcionamiento de un sistema educativo, como los informes de rendimiento de estudiantes, la tecnología puede contribuir a la construcción de un gobierno abierto en el que las partes interesadas puedan participar en la formulación de las políticas públicas y el seguimiento.

3. La tecnología puede impulsar el desarrollo profesional.

Al igual que para el personal docente, la tecnología también se utiliza para el desarrollo profesional de planificadores. Las plataformas de aprendizaje en línea y las comunidades de práctica pueden proporcionar recursos que favorezcan el aprendizaje entre iguales, la adquisición de nuevas competencias y la difusión de buenas prácticas.

Estos ejemplos ilustran cómo las herramientas digitales en la educación van mucho más allá de las aulas. Pueden ayudar a los planificadores a hacer mejor y más eficazmente su trabajo, ofreciendo nuevas vías para mejorar la calidad y la equidad educativas, ahora y en el futuro.

Sin embargo, como explora el reciente Informe GEM sobre tecnología y educación, se necesitan objetivos y principios claros para garantizar que el uso de la tecnología evite perjuicios. Para ello, es fundamental comprender algunos de los principales retos a los que se enfrenta la integración de la tecnología y su uso adecuado en la educación actual.
 

El desafío del acceso

El acceso suele ser el primer desafío en aparecer cuando se trata de tecnología en la educación. A pesar de los avances, la falta de acceso equitativo a la educación en muchas regiones del mundo agrava las desigualdades educativas, tanto a nivel individual como sistémico.

"A escala mundial, sólo el 40% de las escuelas primarias, el 50% de las escuelas secundarias elementales y el 65% de las escuelas secundarias superiores tienen acceso a Internet"

Informe de seguimiento de la educación en el mundo (Informe GEM) de la UNESCO 

Además, las brechas de aprendizaje corren el riesgo de ampliarse mientras existan sistemas educativos sin acceso a la infraestructura necesaria, por ejemplo, a dispositivos o conectividad.

Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, se produjo una situación paradójica: por un lado, las tecnologías digitales ayudaron a mitigar los efectos del aislamiento social e hicieron posible la continuidad educativa. Sin embargo, en su ausencia, las desigualdades socioeducativas se profundizaron.

Para garantizar que las tecnologías no provoquen nuevas desigualdades, es esencial promover y revitalizar las políticas de acceso a Internet para garantizar la inclusión y la igualdad en la educación, es decir, situando a las poblaciones vulnerables en el centro de las políticas.
 

El desafío de gestionar y mantener la tecnología

La tecnología suele ser una oferta privada, lo que puede complicar los procesos de gestión en la enseñanza. La diversidad de proveedores es un factor a tener en cuenta, ya que elegir la tecnología adecuada puede ser complejo, sobre todo si se tienen en cuenta el costo, la calidad, la interoperabilidad y la adaptabilidad a las necesidades educativas específicas.

Otro punto ciego frecuente es centrarse excesivamente en la adquisición de dispositivos y software sin tener debidamente en cuenta cómo se alinean con los objetivos y necesidades del sistema educativo, así como con las políticas generales de transformación digital de los Estados.

En cuanto al mantenimiento, es necesario contar con la infraestructura y el apoyo técnico adecuados para garantizar el buen funcionamiento de las soluciones, ya que factores aparentemente sencillos, como una conectividad insuficiente, pueden obstaculizar su uso eficaz.

Para superar estos desafíos relacionados con la gestión de la tecnología, es necesario fomentar espacios de diálogo con las partes interesadas, de modo que se puedan crear consensos sobre los beneficios y objetivos de la integración de la tecnología, mecanismos sólidos de evaluación, seguimiento y aprendizaje, y un liderazgo institucional comprometido.

Además, la creación de asociaciones público-privadas específicas puede lograr una mayor transparencia en los procesos de gestión de la tecnología educativa.
 

El desafío de desarrollar competencias digitales

La disponibilidad de la tecnología no garantiza necesariamente su uso. Del mismo modo que la integración de las tecnologías digitales va más allá del aula, el reto de desarrollar competencias digitales va más allá de estudiantes y docentes y debe extenderse a todos los actores implicados en el entorno educativo. Familias, gestores y responsables políticos deben ser incluidos en este esquema para garantizar que todos los actores puedan contribuir eficazmente al uso de las tecnologías en el contexto educativo y promover una cultura digital en la sociedad en general.
 

¿Qué sigue?

El punto de partida está en centrarnos en los desafíos que afronta la región de América Latina y el Caribe, donde a pesar de más de dos décadas de integración de diversos tipos de políticas digitales, persiste una profunda crisis de aprendizaje. A partir del Foro Regional de Política Educativa, el IIPE UNESCO ha presentado una serie de recomendaciones para aprovechar aún más el uso de las tecnologías digitales en el planeamiento y la gestión, con una perspectiva de equidad.

En primer lugar, es fundamental disponer de recursos suficientes para financiar el cambio educativo. Para contar con un sistema educativo público sólido, capaz de eliminar las diferencias y de ofrecer a toda la población oportunidades igualitarias de aprendizaje, se necesita una inversión constante. Pero algunos países no lo consiguen, total o parcialmente, a menudo por falta de coordinación o de voluntad política.

En segundo lugar, es fundamental fomentar la coordinación intersectorial de los ministerios de educación con otros sectores gubernamentales. Muchos problemas de aprendizaje, especialmente los vinculados a condiciones de extrema pobreza, violencia o marginación, no pueden resolverse únicamente con políticas educativas.

En tercer lugar, debe existir un diálogo entre el gobierno y la sociedad en su conjunto. Cuanto más alejadas estén las decisiones de política educativa de los múltiples actores del sistema, menos sostenibles serán.

Por último, para evitar que las políticas se distorsionen o diluyan cuando llegan a las escuelas, debería haber una articulación eficiente entre la formulación de políticas a nivel central y territorial. Esto ayudará a conectar los puntos de manera bidireccional, haciendo de las tecnologías digitales un recorrido más sencillo para toda la sociedad.

*Artículo original publicado en el sitio del IIPE UNESCO a nivel global.
 

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