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Una charla con la autora: "La educación bilingüe no puede desvincularse de la educación intercultural"
Permitir que las poblaciones indígenas de América Latina se beneficien de una educación inclusiva y de calidad requiere una oferta educativa relevante desde el punto de vista lingüístico y cultural, además de suficientes docentes calificados.
Sylvia Schmelkes

© Sylvia Schmelkes

Este objetivo aún está lejos de lograrse, a pesar de las políticas educativas bastante favorables que han sido implementadas. La Oficina para América Latina del IIPE UNESCO publicó recientemente un estudio comparativo sobre la formación de docentes indígenas en cuatro países: Bolivia, Colombia, México y Perú. Sylvia Schmelkes, coautora de la investigación, responde a nuestras preguntas.

 

¿Qué tendencias observa en el campo de las políticas de formación de docentes indígenas?

Hay dos tendencias muy claras en América Latina. Por un lado, vemos la integración de un enfoque intercultural en los programas de formación. Esto refleja la necesidad de fortalecer las lenguas y culturas locales de las comunidades indígenas.

Por otro lado, las políticas buscan mejorar el nivel de formación de los docentes indígenas. Durante un largo tiempo, muchos docentes improvisaron, sin ningún tipo de formación profesional o técnica, porque no tenían el nivel de formación requerido para la profesión. Desde principios de la década del 2000, más estudiantes indígenas están completando la educación secundaria y, por lo tanto, pueden aspirar a cursos de educación técnica e incluso a la educación superior. Estas tendencias han sido seguidas por la política pública: la oferta de docentes indígenas y el nivel requerido para el ingreso también se han incrementado gradualmente.

 

¿Qué explica la escasez de docentes indígenas capacitados en América Latina?

Con esta tendencia hacia un mayor nivel educativo, hay pocos candidatos para carreras docentes. El número de profesores y profesoras indígenas que se gradúan de escuelas de formación docente, institutos educativos o universidades es insuficiente para las necesidades de los mercados laborales. Debido a la mala calidad de la educación que ellos mismos recibieron en la escuela primaria, los estudiantes indígenas progresan más lentamente, fallan más exámenes y tienen más probabilidades de abandonar la escuela.

 

¿Qué estrategias deben considerarse para cerrar la brecha?

No hay una respuesta sencilla. Los países necesitan políticas más integrales y de largo plazo. Por un lado, es necesario fortalecer la educación primaria en las comunidades indígenas. Los docentes en servicio deben recibir programas de formación continua y desarrollo profesional. Hasta que abordemos la calidad de la educación primaria, seguiremos teniendo escasez de docentes indígenas.

Además, es importante contar con políticas lingüísticas, vinculadas a las políticas educativas. Muchas lenguas indígenas no están documentadas o no hay consenso sobre su alfabeto o gramática. Esto representa un obstáculo para desarrollar materiales didácticos o definir procesos de formación docente. Las lenguas indígenas no son visibles en los medios de comunicación ni en el espacio público. Creemos que las políticas lingüísticas deben fomentar el uso público de estos idiomas y promover las producciones escritas: libros, textos técnicos y científicos, entre otros. Si uno está aprendiendo un idioma y no hay nada que leer, obviamente es un problema.

Las políticas también deben priorizar la enseñanza de lenguas indígenas como segunda lengua, ya que muchas comunidades indígenas apenas hablan su lengua local. La diversidad lingüística es una riqueza para nuestro continente: necesitamos preservar las lenguas y fortalecerlas. Para lograrlo, la educación bilingüe no se puede desvincular de la educación intercultural.

 

  Sobre las autoras

Sylvia Schmelkes es socióloga e investigadora educativa y es vicerrectora académica de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (IBERO). Codirigió la investigación comparada sobre políticas de formación de docentes indígenas con Ana Daniela Ballesteros, también investigadora de la IBERO.